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Tregua arancelaria entre China y EE. UU. desata frenesí en la industria marítima

La reciente tregua arancelaria entre China y Estados Unidos ha provocado un cambio drástico en el panorama del comercio internacional, particularmente en el transporte marítimo de contenedores en las rutas transpacíficas. Esta pausa de 90 días en los aranceles recíprocos, que redujo temporalmente los gravámenes a las importaciones chinas del 145% al 30%, ha generado un efecto dominó que afecta directamente a las navieras, importadores y operadores logísticos.

Uno de los impactos más inmediatos ha sido la disminución de los blank sailings, es decir, las cancelaciones de itinerarios programadas por las líneas navieras. De acuerdo con estimaciones de Drewry, los viajes cancelados desde Asia hacia la costa oeste de Estados Unidos pasarán de 33 en mayo a solo 24 en junio, lo que representa una caída del 28% mes a mes. Por su parte, en la ruta hacia la costa este, las cancelaciones bajarán de 23 a 17, una reducción del 23%. Este reajuste responde a la necesidad urgente de restablecer capacidad ante el repunte de la demanda.

A nivel de tarifas spot, la reacción del mercado ha sido igual de inmediata. El World Container Index (WCI) de Drewry subió un 8% intersemanal, alcanzando los US$2.233 por FEU. Particularmente, la ruta Shanghái – Los Ángeles registró un incremento del 16%, situándose en US$3.130 por FEU, mientras que la tarifa para Shanghái – Nueva York se elevó un 19%, llegando a los US$4.350 por FEU. Esta alza se explica no solo por la disminución temporal de capacidad, sino también por el apuro de los importadores por adelantar sus embarques antes de que la tregua arancelaria llegue a su fin.

Los importadores están en plena carrera contrarreloj. La fecha crítica es el 14 de agosto, cuando concluye la tregua entre ambas potencias. Según expertos como Lars Jensen, el alivio arancelario se aplica al momento en que la carga pasa por la aduana estadounidense, no cuando se embarca. Esto obliga a que los envíos se realicen semanas antes, disparando el volumen de carga procedente de Asia.

En este contexto, compañías como Hapag-Lloyd han confirmado que solo están atendiendo a clientes con contratos a largo plazo debido al incremento sustancial de la demanda. De igual forma, alianzas navieras como Premiere Alliance —formada por ONE, HMM y Yang Ming— han anunciado nuevos servicios, como el PS5, que conectará directamente a China con la costa oeste de Estados Unidos a partir del 5 de junio, mostrando la necesidad de ampliar la capacidad disponible.

En el aspecto logístico, este aumento repentino de volumen ha generado preocupación por posibles cuellos de botella, tanto en puertos como en transporte terrestre. Alphaliner advierte que estas ineficiencias podrían beneficiar al mercado de fletamento, al generar una mayor demanda de capacidad adicional en un periodo muy corto.

Sin embargo, este auge podría tener una duración limitada. Peter Sand, analista jefe de Xeneta, señala que aunque las tarifas seguirán subiendo en el corto plazo debido al frenesí actual, se espera que se estabilicen y posteriormente disminuyan en un lapso de dos a cuatro semanas, a medida que las navieras redistribuyan su capacidad.

Los contratos firmados tras el anuncio de la tregua muestran tarifas cercanas al rango medio-alto del mercado. No obstante, los acuerdos previos al 12 de mayo seguirán afectando el promedio general, moderando los aumentos momentáneamente.

En conclusión, la tregua arancelaria entre China y Estados Unidos ha transformado radicalmente la dinámica del transporte marítimo en la ruta transpacífica. El incremento de tarifas spot, la recuperación de itinerarios, el crecimiento del volumen de carga y la presión sobre la infraestructura logística reflejan cómo las políticas arancelarias pueden impactar de forma inmediata y significativa en el comercio internacional. La clave estará en cómo las navieras y los importadores gestionen esta presión temporal antes de que las condiciones cambien nuevamente.