El Servicio de Rentas Internas (SRI) dio a conocer el 31 de mayo de 2026 una actualización relevante al listado de subpartidas arancelarias que se benefician de una tarifa diferenciada en el Impuesto a la Salida de Divisas (ISD). Esta medida forma parte de una política orientada a apoyar a diversos sectores productivos del país, mediante la reducción del costo tributario aplicado a ciertas operaciones vinculadas con la importación de bienes estratégicos. La tarifa preferencial establecida corresponde al 2,5%, en contraste con la tarifa general vigente del 5%, lo que representa un alivio significativo para las industrias involucradas.
Dentro de esta actualización, el SRI incorporó un total de 70 nuevas subpartidas que pasan a acogerse a esta tarifa reducida. Esto implica que una amplia variedad de productos ahora podrá beneficiarse de un menor impacto fiscal, favoreciendo así la competitividad de los sectores productivos que dependen de estos insumos. Entre los principales grupos incluidos en esta ampliación destacan productos pertenecientes a la industria alimentaria. Específicamente, se pueden mencionar insumos relevantes como el aceite de soya, el aceite de nabo y el salvado de trigo, todos ellos fundamentales en procesos de producción alimenticia y agroindustrial.
Además de los productos alimenticios, el listado incorpora diversas subpartidas relacionadas con la industria química, lo cual incluye sustancias utilizadas en procesos industriales, así como materias primas clave para la fabricación de otros bienes. También se suman productos plásticos y sus manufacturas, los cuales tienen una amplia aplicación en múltiples sectores, desde el empaque hasta la construcción y el consumo masivo. Otro sector que se beneficia de esta decisión es el siderúrgico, con la inclusión de subpartidas vinculadas al procesamiento y uso del acero y otros metales, elementos esenciales para la infraestructura y la producción industrial.
No obstante, esta actualización no solo contempla inclusiones, sino también exclusiones. En total, 17 subpartidas fueron eliminadas del listado que gozaba de la tarifa preferencial. Estas exclusiones afectan principalmente a productos de origen mineral y químico, así como a ciertas manufacturas específicas. Entre ellas se encuentran artículos derivados del caucho, productos elaborados en madera, papel y cartón, así como algunos bienes relacionados con el hierro o el acero. También se mencionan elementos particulares como los cierres de cremallera, los cuales dejan de beneficiarse de la reducción del ISD y pasan nuevamente a regirse por la tarifa general.
Este ajuste refleja una revisión técnica por parte de la autoridad tributaria, probablemente orientada a optimizar el alcance de los incentivos fiscales y asegurar que estos beneficien de manera más directa a sectores considerados prioritarios para el desarrollo económico del país. Al mismo tiempo, permite depurar el listado anterior, eliminando productos cuya inclusión ya no se considera necesaria o estratégica bajo los nuevos criterios de política fiscal.
Un aspecto importante que se mantiene sin modificaciones es el tratamiento de las subpartidas correspondientes al sector farmacéutico. En este caso, los productos que ya contaban con exoneración del ISD continúan gozando de este beneficio, lo cual evidencia la importancia que se le otorga a este sector, especialmente por su impacto directo en la salud pública y el acceso a medicamentos. La estabilidad en este ámbito también contribuye a brindar certeza a las empresas del sector y a evitar incrementos en los costos de los productos farmacéuticos para la población.
En resumen, la actualización del listado de subpartidas con tarifa diferenciada del ISD representa un ajuste significativo en la política tributaria ecuatoriana. La ampliación de productos beneficiados con la tasa reducida del 2,5% busca impulsar la actividad productiva en sectores clave, mientras que la exclusión de ciertas subpartidas responde a una redefinición de prioridades. Este tipo de medidas tienen un impacto directo en los costos de importación y, en consecuencia, en la estructura de precios y competitividad de las industrias nacionales.
Fuente: Primicias