La minería se posicionó como una de las principales fuentes de ingresos por exportaciones en Ecuador durante el primer trimestre de 2026. En ese periodo, el sector alcanzó ventas externas por aproximadamente $1.381,5 millones, ubicándose en el tercer lugar dentro de la oferta exportable del país, solo por detrás del camarón, que superó los $2.143 millones, y del petróleo, con cerca de $1.897 millones. Así lo reflejan estadísticas oficiales difundidas por representantes del sector.
Al comparar estos resultados con el mismo periodo de 2025, se evidencia un crecimiento significativo. En aquel entonces, las exportaciones mineras sumaron alrededor de $835,6 millones, lo que implica un incremento del 65,3 % en apenas un año. Este dinamismo permitió que la minería supere incluso a productos tradicionales como el banano, que registró cerca de $1.254 millones, y el cacao, con alrededor de $542 millones en el mismo periodo.
El desempeño del sector no solo se refleja en sus cifras de exportación, sino también en su aporte a las finanzas públicas. Entre enero y marzo de 2026, la recaudación tributaria vinculada a la actividad minera alcanzó aproximadamente $1.300 millones. De este monto, cerca de $960 millones corresponden a impuestos generales, mientras que más de $300 millones se destinan a gobiernos locales a través de distintos mecanismos fiscales. Autoridades del sector han destacado la relevancia de estos ingresos para el sostenimiento del Estado y el desarrollo de las comunidades.
Uno de los factores que explica este crecimiento es el comportamiento favorable de los precios internacionales de los minerales, especialmente desde finales de 2025. El valor de metales como el oro experimentó un aumento considerable, llegando a superar los $5.300 por onza a inicios de 2026, aunque posteriormente se estabilizó en torno a los $4.500. Este entorno de precios altos impulsó los ingresos por exportaciones y permitió que el sector alcance un récord histórico cercano a los $4.100 millones en 2025, el nivel más alto desde el inicio de la minería industrial en Ecuador en 2019.
De acuerdo con los datos disponibles, el crecimiento de las exportaciones mineras ha sido sostenido en los últimos años. En 2019, cuando comenzó la producción a gran escala, las exportaciones alcanzaban apenas los $304 millones. En 2020 subieron a más de $571 millones, en 2021 superaron los $2.092 millones y en 2022 llegaron a aproximadamente $2.775 millones. Posteriormente, en 2023 se ubicaron en $3.324 millones, descendieron levemente en 2024 a cerca de $3.074 millones, y finalmente repuntaron con fuerza en 2025, superando los $4.163 millones.
Gran parte de estos resultados se debe al desempeño de dos grandes proyectos mineros industriales que operan en el país. Estas operaciones concentraron alrededor del 75 % de las exportaciones del sector durante 2025. Su contribución no solo se limita a la generación de divisas, sino también al pago de impuestos y la creación de empleo.
Para 2026, representantes de la industria estiman que las exportaciones podrían superar los niveles alcanzados en 2025, aunque no se prevé la incorporación inmediata de nuevos proyectos a gran escala. El más cercano en entrar en fase de producción es un proyecto ubicado en la región central del país, cuya operación está prevista para el segundo semestre de 2027.
Las cifras de aportes fiscales también evidencian el peso del sector. Solo en 2025, las grandes operaciones mineras registraron en conjunto más de $378 millones en impuesto a la renta. Sin embargo, este valor no incluye otros pagos relevantes como regalías, utilidades, impuestos indirectos y diversas tasas asociadas a la actividad.
En términos laborales, la minería genera cerca de 138.800 empleos, entre directos e indirectos. Funcionarios del sector han señalado que esta actividad tiene la capacidad de dinamizar economías locales, fomentar el empleo formal, atraer inversión extranjera y fortalecer la estabilidad económica del país.
No obstante, también se han identificado desafíos que limitan el crecimiento del sector. Entre ellos se encuentra la falta de apertura del catastro minero metálico, que permanece cerrado a pesar de anuncios previos sobre su reactivación. Asimismo, se mencionan aspectos como la necesidad de garantizar seguridad jurídica, estabilidad tributaria y condiciones claras para la inversión a largo plazo.
Autoridades y representantes del sector coinciden en que, para aprovechar plenamente el potencial de la minería, es fundamental establecer reglas claras y consistentes. Consideran que las inversiones en esta industria requieren horizontes de largo plazo, por lo que la certeza normativa y el apoyo institucional son elementos clave para su desarrollo sostenible.
Fuente: Diario Expreso