fbpx

Talentos T&T

Somos un gran lugar para trabajar, conoce nuestros beneficios y regístrate para ser parte del Grupo T&T.

Nosotros

Somos el operador logístico líder en comercio exterior del Ecuador, brindando soluciones integrales de manera eficaz y eficiente, siendo aliado estratégico en la cadena de suministros, con más de 30 años de experiencia

Blog

Conoce las últimas tendencias, consejos y novedades en nuestra sección de blog.

Informate

Blog de
noticias

EE.UU. aplicará nuevos aranceles a la madera importada desde el 14 de octubre

El anuncio realizado por el presidente estadounidense Donald Trump sobre la imposición de aranceles a la importación de madera ha generado un fuerte impacto en el comercio internacional y en las industrias vinculadas a este recurso. La decisión contempla un gravamen del 10% sobre la madera blanda y madera aserrada, mientras que productos elaborados como gabinetes de cocina, tocadores y muebles tapizados de madera tendrán impuestos que pueden alcanzar hasta el 50%. La medida entrará en vigor parcialmente el 14 de octubre y será reforzada con aumentos adicionales a partir del 1 de enero, lo que marca un giro significativo en la política comercial de Estados Unidos respecto a la madera y sus derivados.

Según Trump, el objetivo principal es fortalecer la industria nacional de madera, proteger las cadenas de suministro internas y generar empleos de calidad vinculados al procesamiento de madera en territorio estadounidense. El mandatario ha defendido que este tipo de acciones son esenciales para impulsar la resiliencia industrial y aumentar la capacidad productiva local de madera, aplicando la medida bajo el artículo 232 de la Ley de Expansión Comercial que le permite justificar el uso de aranceles en nombre de la seguridad nacional. Esta estrategia refuerza la visión proteccionista en torno a la madera y abre un nuevo capítulo en las relaciones comerciales de Estados Unidos con sus socios estratégicos.

La nación más afectada por estos nuevos aranceles es Canadá, principal proveedor de madera para el mercado estadounidense, que ya enfrentaba gravámenes de más del 35% debido a disputas sobre subsidios y precios desleales. El suministro canadiense representa cerca del 20% del mercado, lo que significa que cualquier modificación en los flujos de madera tendrá un efecto inmediato sobre la disponibilidad y los precios en Estados Unidos. Trump, en un tono desafiante, aseguró que el país “no necesita madera canadiense”, aunque los constructores locales advierten lo contrario, señalando que la construcción de viviendas y proyectos de renovación podrían verse seriamente afectados por la escasez y el encarecimiento de la madera.

En este escenario, América Latina también aparece en el radar. Países como Chile, Brasil y México exportan madera y productos derivados hacia Estados Unidos, aunque en volúmenes menores en comparación con Canadá. Sin embargo, el rol de esta madera latinoamericana es clave para la diversificación de proveedores y para mantener el equilibrio de la oferta en el mercado norteamericano. Desde Chile, la Corporación de la Madera (CORMA) manifestó una profunda preocupación, indicando que los nuevos aranceles podrían golpear de manera severa a un sector que ya enfrenta desafíos estructurales. Los 169 aserraderos cerrados en los últimos cinco años en Chile son una muestra de la fragilidad de la industria de madera frente a cambios de política comercial de gran escala.

CORMA defendió que los embarques de madera chilena cumplen con altos estándares ambientales y no representan una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Además, subrayó que esta madera complementa la producción local y que imponer aranceles solo agudizará la crisis de pequeños y medianos productores, quienes carecen de herramientas para afrontar un escenario de mayor proteccionismo. La declaración advierte que los efectos podrían sentirse no solo en los precios de la madera, sino también en sectores vinculados como la construcción, el diseño de interiores y el comercio minorista de muebles de madera.

El telón de fondo de esta decisión es el auge del proteccionismo en la economía estadounidense. La madera se suma a una lista cada vez más amplia de productos gravados, entre los que destacan el acero, el aluminio, los paneles solares, los semiconductores y minerales críticos. Cada nuevo arancel demuestra la determinación de Trump de utilizar la política comercial como herramienta para proteger industrias locales, aun cuando la madera importada no necesariamente represente un riesgo real para la autosuficiencia nacional. Mientras algunos países, como Reino Unido o Japón, negocian beneficios en sus tarifas, los exportadores de madera de América Latina se enfrentan a un panorama más incierto.

Lo cierto es que la madera se ha convertido en un símbolo de la tensión entre proteccionismo y libre comercio. La imposición de aranceles redefine no solo las reglas de acceso al mercado estadounidense, sino también el futuro de miles de trabajadores y empresarios que dependen de la madera en distintas etapas de la cadena productiva. El impacto de la medida trasciende fronteras y recuerda que, en un mundo interconectado, cualquier cambio en la política sobre la madera en Estados Unidos repercute en bosques, aserraderos, fábricas y hogares alrededor del planeta.