En un anuncio que marca un punto de inflexión en la política exterior y comercial de la región, el presidente de la República, Daniel Noboa, comunicó la mañana de este 21 de enero de 2026 una medida drástica: la imposición de un arancel o tasa de seguridad del 30% sobre todas las mercancías provenientes de Colombia. Según lo estipulado por el Ejecutivo, este gravamen entrará en vigor a partir del 1 de febrero de 2026, alterando significativamente el flujo comercial entre ambas naciones.
El mandatario justificó esta acción como un mecanismo de presión política y social. A través de un mensaje en la red social X, Noboa subrayó que la medida es una respuesta a la falta de coordinación en el control fronterizo. El Gobierno ecuatoriano sostiene que no se levantará la tasa hasta que se concrete un compromiso bilateral robusto para combatir el narcotráfico y la minería ilegal, problemas que afectan la estabilidad de la zona limítrofe y que hoy el país enfrenta con una inversión considerable de recursos propios.
La decisión se toma sobre un tablero económico donde Ecuador se encuentra en una posición de vulnerabilidad comercial. Históricamente, el país mantiene una balanza deficitaria con el mercado colombiano, importando un volumen de bienes muy superior al que logra exportar.
De acuerdo con los registros del Banco Central del Ecuador (BCE), entre enero y noviembre de 2025, el país envió productos a Colombia por un valor de USD 808,4 millones. Sin embargo, en el mismo periodo, las compras de productos colombianos ascendieron a USD 1.717 millones. Aunque las estadísticas muestran que las importaciones desde el vecino país disminuyeron un 9% y las exportaciones ecuatorianas crecieron un 5%, el déficit comercial persiste en una cifra preocupante de USD 909 millones.
Expertos y analistas del sector productivo señalan que la situación es delicada, ya que aproximadamente el 47% de las importaciones no petroleras que llegan desde Colombia no son productos terminados, sino insumos y materias primas esenciales para la fabricación de bienes en suelo ecuatoriano. Esto implica que la nueva tasa del 30% podría generar un “efecto cascada”, incrementando los costos operativos de la industria nacional.
Al analizar el comportamiento de las compras a Colombia se identifica una fuerte dependencia en sectores estratégicos. Los cosméticos encabezan la lista con una demanda sostenida que ronda los USD 190 millones anuales. Le siguen sectores industriales clave como el plástico y sus manufacturas y los vehículos y partes, que aunque presentaron ligeras bajas en 2025 frente al año anterior, siguen representando transacciones superiores a los USD 115 millones cada uno.
El sector salud también se verá impactado, pues los productos farmacéuticos muestran una tendencia al alza, superando los USD 120 millones en el último periodo reportado. A esto se suman otros rubros como maquinaria y aparatos eléctricos, productos químicos diversos, bienes de consumo masivo como confites, productos de aseo (champú, pañales) y preparaciones para lavar, además de papel, cartón y sus manufacturas.
Incluso la energía eléctrica, un servicio vital, ha sido parte de este intercambio. Mientras que en 2024 la crisis energética obligó a Ecuador a importar USD 230,5 millones en electricidad, para finales de 2025 la cifra bajó a USD 67 millones, pero sigue siendo un componente crítico de la relación bilateral.
Por otro lado, la oferta exportable de Ecuador hacia el mercado colombiano está liderada por la industria pesquera. Los enlatados de atún y otros pescados son el producto estrella, con ventas por USD 148 millones en 2025. El sector agrícola también aporta significativamente a través de los extractos y aceites vegetales, que generaron ingresos por USD 102 millones.
Resulta notable el crecimiento en la exportación de camarón, que logró subir de USD 52 millones a USD 62 millones en el último año. Otros rubros donde Ecuador intenta ganar terreno incluyen tableros de madera, aunque con una caída notable respecto a 2024. Minerales y metales. Así como también cereales (como el arroz) y manufacturas de cuero y papel.
Más de 580 empresas ecuatorianas tienen sus operaciones vinculadas directamente con la exportación hacia Colombia. Estas organizaciones ahora temen posibles represalias comerciales o una pérdida de competitividad si el país vecino decide aplicar medidas recíprocas.
La implementación de este arancel de seguridad del 30% plantea un escenario de incertidumbre para el bolsillo de los ciudadanos. En los próximos meses, es muy probable que artículos de higiene personal, electrodomésticos y alimentos procesados experimenten alzas de precio en las perchas de los supermercados.
Fuente: Primicias