El Indicador Mensual de Actividad Económica del Ecuador (IMAEC), elaborado por el Banco Central del Ecuador (BCE), ha arrojado cifras muy positivas. En septiembre de 2025, la economía ecuatoriana registró un crecimiento interanual del 4,8%. Este resultado, que marca el punto más alto de la variación interanual en el último período, consolida una fase de mayor dinamismo productivo, evidenciando una aceleración relevante de la actividad económica tras los desempeños más moderados observados durante 2023 y gran parte de 2024.
El IMAEC funciona como un termómetro de alta frecuencia que permite anticipar la trayectoria del Producto Interno Bruto (PIB). La evolución reciente de este indicador muestra que, más allá de la volatilidad mensual, la tendencia subyacente es claramente ascendente, reflejando una economía con mayor capacidad de recuperación y una normalización operativa de múltiples actividades productivas.
El crecimiento interanual del 4,8% registrado en septiembre es explicado principalmente por el desempeño positivo de los sectores no petroleros. En términos de tasas de variación, Petróleo y Minas lidera con un crecimiento sectorial del 9,0%, seguido de cerca por la Manufactura con un 8,9% y la Construcción con un 6,5%. El Comercio creció un 5,6% y los Servicios un 3,7%. La única actividad que registró una variación interanual negativa fue Agricultura, Ganadería, Silvicultura y Pesca, con un decrecimiento del -1,9%.
Sin embargo, al evaluar su contribución real al crecimiento global de 4,8% (medida en puntos porcentuales), la importancia de los sectores cambia debido a su peso en la estructura económica:
El sector Servicios se consolidó como el principal motor de la expansión, contribuyendo con 1,6 puntos porcentuales al crecimiento total. Este impulso proviene del repunte en transporte, alojamiento, actividades empresariales y servicios financieros, reflejando una mayor movilidad económica y un mejor desempeño en las actividades intensivas en empleo.
La Manufactura aportó significativamente con 1,1 puntos porcentuales. El sector evidencia una recuperación relevante en industrias como la alimenticia, de bebidas, química y metalmecánica. Estos sectores han logrado recomponer su ritmo de producción, apoyados en una mejora de la demanda interna y una mayor estabilidad en el acceso a insumos.
El Comercio contribuyó con 0,8 puntos porcentuales, reflejando un mayor dinamismo del consumo de los hogares. Esto se debe a una rotación más fluida de inventarios y un comportamiento favorable tanto en bienes de producción nacional como importados.
En conjunto, estos tres sectores explican la mayor parte del crecimiento observado. Otras contribuciones relevantes incluyen la de Petróleo y Minas, con 0,7 puntos porcentuales, y la Construcción, que contribuyó con 0,3 puntos porcentuales. En contraste, el sector de Agricultura, Ganadería, Silvicultura y Pesca restó 0,2 puntos porcentuales al resultado global.
El desempeño del IMAEC en septiembre se enmarca en un proceso de recuperación que se viene consolidando desde inicios de 2025. Tras episodios de crecimiento moderado e incluso contracciones en años previos, la actividad productiva ha mostrado una trayectoria más estable, apoyada principalmente en los sectores no petroleros y en una mejora gradual de la demanda interna.
Aunque el indicador mensual presenta fluctuaciones propias de su naturaleza de alta frecuencia, el comportamiento reciente sugiere una expansión generalizada, con una mayor sincronización entre producción, comercio y servicios. Este escenario es consistente con otros indicadores macroeconómicos, como la recuperación del empleo urbano, la expansión del crédito productivo y un entorno de inflación controlada.
El crecimiento del IMAEC en septiembre confirma que la economía ecuatoriana avanza hacia una fase de mayor dinamismo y recuperación sostenida, fortaleciendo las perspectivas de crecimiento para el cierre de 2025 y sugiriendo un entorno más favorable para la inversión y la generación de empleo. No obstante, persisten desafíos importantes. La menor contribución de sectores como construcción y agricultura evidencia la necesidad de políticas que impulsen una recuperación más equilibrada, especialmente en actividades intensivas en capital y empleo rural.
Para sostener la estabilidad macroeconómica y consolidar un crecimiento sostenible en el mediano plazo, es crucial fortalecer la inversión privada y mejorar las condiciones de productividad.
Fuente: Nota Económica Semanal del Comité Empresarial Ecuatoriano