El sector exportador chileno ha iniciado el año 2026 con una diversificación notable, alejándose de la dependencia tradicional de los minerales para fortalecer su presencia en mercados emergentes y consolidar su oferta de valor agregado. Según los registros oficiales de la administración de aduanas y las unidades de inteligencia comercial del Estado, las ventas al exterior de productos distintos al cobre y al litio alcanzaron una cifra de USD 5.931 millones durante el mes de enero, lo que representa un crecimiento del 2,1% en comparación con el mismo periodo del ejercicio anterior.
Este fenómeno no es casualidad, sino el resultado de una estrategia de internacionalización que busca nuevos horizontes geográficos y sectores económicos más resilientes.
Uno de los hitos más relevantes de este inicio de año es la expansión hacia el continente africano. Si bien históricamente la relación comercial con esta región ha sido moderada, el dinamismo actual está siendo impulsado de manera contundente por la industria de productos del mar. En particular, el jurel se ha posicionado como un producto estrella en mercados de África Occidental.
Las organizaciones encargadas de la promoción comercial han destacado casos de éxito que ilustran este crecimiento exponencial. En Costa de Marfil, los envíos superaron los USD 44 millones, triplicando prácticamente las cifras previas con un alza del 176,8%. En Burkina Faso, el fenómeno fue aún más drástico, con un incremento del 861%, alcanzando los USD 13 millones.
Este auge africano es el motor detrás de un balance mensual sumamente positivo para el sector de la pesca y la acuicultura. Las empresas del rubro lograron exportaciones por un total de USD 954 millones, registrando un incremento interanual del 14%. Mientras que el salmón y la trucha mantienen su liderazgo histórico con USD 731 millones, el jurel ha demostrado ser el segmento de mayor crecimiento relativo, duplicando su valor de exportación respecto al año pasado.
Más allá de los bienes físicos, la economía del conocimiento está ganando un terreno sin precedentes. El sector de exportación de servicios alcanzó los USD 412 millones en enero, lo que supone un salto cualitativo del 37,4% respecto a 2025. Este crecimiento es vital para la estabilidad económica, ya que los servicios suelen requerir mano de obra altamente calificada y generan una integración más profunda con las economías locales de destino.
Dentro de esta categoría, los rubros que mostraron un desempeño excepcional fueron mantenimiento y reparación con un crecimiento masivo que quintuplicó sus cifras previas. Servicios de administración, espacio que ha reflejando la madurez de las consultoras y gestoras nacionales. Finalmente, servicios financieros consolidando la influencia técnica en la región.
El foco estratégico de estos envíos intangibles ha sido América Latina. Los vínculos comerciales con países vecinos han permitido que las empresas nacionales se conviertan en proveedores críticos de soluciones técnicas. Perú se erigió como el principal receptor en esta categoría, seguido por crecimientos muy agresivos en Colombia y Uruguay. Esto demuestra que la región no solo es un socio político, sino un mercado natural para la oferta de servicios sofisticados.
Desde la dirección de los organismos públicos encargados de la promoción de exportaciones, se ha subrayado que estos resultados validan la tesis de la diversificación. Las autoridades técnicas señalan que la capacidad de las empresas para penetrar en nuevos mercados como el africano, sumado a la sofisticación de la oferta de servicios en el continente americano, indica una evolución en la matriz productiva.
El compromiso de las instituciones estatales sigue firme en la tarea de acompañar a las organizaciones privadas en su proceso de internacionalización. El objetivo a mediano plazo es reducir la vulnerabilidad ante las fluctuaciones de los precios de las materias primas, fortaleciendo sectores estratégicos que aporten conocimiento y tecnología.
En conclusión, el panorama de enero de 2026 refleja un país que está aprendiendo a vender su ingenio y su biodiversidad de manera inteligente, encontrando oportunidades donde antes solo había distancias geográficas y consolidando su liderazgo regional en la economía de servicios.
Fuente: Portal Portuario