El banano ecuatoriano es una de las frutas que más se consume en el mundo y tiene un gran peso en la economía de países como el nuestro. Aunque el Ecuador ha tenido buenos resultados de exportación en lo que va del año 2025, las cifras recientes muestran que el crecimiento se está frenando.
Hasta septiembre de 2025, las ventas subieron un 3.33% (un total de 285.96 millones de cajas), pero esta expansión se ha ido haciendo más lenta desde mayo.
Esta desaceleración se debe a varios problemas a la vez: la gente consume menos banano en ciertas épocas del año. El clima frío afectó las cosechas, los mercados grandes están comprando menos y, lo más importante, el transporte y la logística siguen siendo costosos, lo que presiona los precios.
Ante este panorama, el desafío de las empresas no es solo mantenerse a flote, sino también cambiar sus estrategias para adaptarse a un mercado que ya no es tan estable.
La mayoría de las exportadoras venden bajo la modalidad FOB, que significa que el comprador es el que se encarga y paga el transporte del barco. En Ecuador, varias empresas han optado por un modelo distinto y disruptivo: asegurar y gestionar sus propios espacios navieros.
Bananeros explican que, si una empresa no tiene un comprador fijo, necesita independencia. “Esa independencia te la da el espacio naviero”, sostienen. Esta decisión les ha permitido crecer sin depender de los fletes de otras compañías y lograr vender su banano con marca propia en muchos países.
Esta autonomía logística le da a las empresas ecuatorianas la libertad para entrar en lugares que otros exportadores nacionales consideran difíciles o peligrosos para este sector productivo. El banano ecuatoriano llega a mercados como el de Medio Oriente, el del norte de África, Turquía, Irán, Irak, Siria, Azerbaiyán, Kazajistán, y otros países de cultura musulmana.
Esta expansión de mercados ha sido fundamental para no depender de los destinos tradicionales (como Europa o Estados Unidos) cuando estos reducen sus compras.
De hecho, los nuevos mercados se encuentran cobrando mucha fuerza. Según el Observatorio Estadístico Bananero, las ventas a lugares como Rusia, la Unión Europea, el Medio Oriente y Estados Unidos sumaron más del 7% del crecimiento total. Solo el Medio Oriente creció un impresionante 12.1%.
Aunque la baja en las ventas es una señal de alerta, el sector ya ha pasado por momentos mucho más críticos. Eventos como la pandemia de COVID-19 y el conflicto entre Rusia y Ucrania golpearon directamente la demanda, el transporte y la producción del banano.
La pandemia de 2020 fue un momento crucial a nivel global. Con las fronteras cerradas y cientos de contenedores varados sin poder entrar a ningún país, las empresas enfrentaron una crisis total. Gracias a una estrategia de transporte muy rápida y eficiente, algunas lograron mover la carga a otros destinos alrededor del mundo y evitar perderlo todo, aunque tuvieron que sacrificar ganancias en el proceso.
Para el año 2026, se esperan nuevos problemas: riesgos de plagas, cambios en lo que pide la gente y, nuevamente, más presión sobre el transporte. Por eso, el futuro del banano ecuatoriano dependerá de tres cosas clave como invertir en el cultivo, tener independencia en el comercio y hacer que todos los participantes de la cadena logren trabajar mejor juntos de forma coordinada.
El mensaje para quienes lideran el sector logístico es claro: controlar el propio transporte y buscar clientes en todas partes no es solo una buena idea para crecer, sino la forma más segura de resistir los problemas del comercio mundial que afectan de forma directa e indirecta a varios sectores industriales.
Fuente: Revista Vistazo.